LA COSTA BRAVA,
Valladolid, Sala Asklepios 12 de Abril de 2007
La Costa Brava hizo parada y fonda a “Velocidad
de Crucero” el pasado jueves 12 de abril en la sala Asklepios de
Valladolid con motivo del VALLADOLINDIE 07. Los supervivientes de aquellas
bandas míticas, El Niño Gusano y Australian Blonde, presentaron su nuevo trabajo a la vez que haciendo repaso a su
extensa y prolífica discografía.
Fue destacable, en un principio, la ausencia de
Sergio Algora (ex del Niño Gusano) por proceso febril.
Todo parecía indicar que su ausencia iba a marcar el concierto. Sin
embargo, fue todo lo contrario. Gracias a la entrega, simpatía y desparpajo
en el escenario de Fran Fernández y Ricardo Vicente (ex de Tachenko) el
centenar de personas presente disfrutó de casi dos horas de un concierto
que demostró frescura tanto en ritmo como en las letras de la banda.
Desde que tuve la suerte de verles en el Contempopránea
2004, he podido observar una madurez y consolidación en ellos. Desde aquel
entonces, han sido mucho los cambios estructurales que ha sufrido la banda,
ruptura temporal incluída. La Costa Brava ha batido marcas de edición y
composición de todo tipo hasta llegar a este “Velocidad de crucero”.
Prolíficos hasta la extenuación, publicaron sus cuatro primeros discos en
dos años. “Esta vez hemos decidido trabajar como los Beatles del disco
blanco” -dice Sergio Algora- “…vamos, por separado…”. Y se nota
que este disco recorre todo el abanico de posibilidades estilísticas del
grupo.
El concierto comenzó con Desastre,
su archiconocida Déjese querer
por una loca y su particular tributo a Natalia
Verbeke, musa de Fran Fernández (ya
la quisiera para mí!!).
Como ya hemos indicado, estuvo marcado por la
ausencia de Sergio. Por ello, tuvieron que ensayar y reestructurar el plan
habitual. Fruto de esos ensayos casi improvisados, nos deleitaron con una
nueva composición Japonesa. Toda
una sorpresa. A partir de ahí, estuvimos como en El cumpleaños de Ronaldo, adorando
a las pijas de mi ciudad, viendo a uno casado
con otra (“no me has echado de menos, que nunca seremos abuelos...”)
y cerrando el mismo con varios bises, rodeados de Novias con el pelo largo.
Como ya dije anteriormente, el concierto fue
una prueba de madurez, consistencia y consolidación de la banda. A pesar de
los cambios, ahora el grupo es una fábrica de pop perfectamente engrasada.
Es su disco definitivo, el más maduro, profesional y serio hasta la fecha.
El que aúna su particular visión del mundo mejor que ningún otro anterior
y el que debería fijar metas insuperables para el futuro.
Eso sí, su trademark permanece como gotitas de rocío: pizcas de
surrealismo y de verdad, aires retro, olor a playa… y mucho humor.
Enhorabuena, chicos. Nos vemos en Alburquerque en Julio!
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